Wednesday, July 24, 2013

Mecanópolis

Y desde entonces he concebido un verdadero odio a eso que llamamos progreso, y hasta a lacultura, y ando buscando un rincón donde encuentre un semejante, un hombre como yo, que llorey ría como yo río y lloro, y donde no haya una sola máquina y f luyan todos los días con la dulce mansedumbre cristiana de un arroyo perdido en el bosque virgen (Miguel de Cervantes, Mecanópolis, ultimo párrafo)

Esa parte de Mecanópolis pasó después de un viaje a mecanopolis, la ciudad de máquinas.  El hombre que viajó por alla se dio cuenta de algo muy interesante en su viaje.  El encontró la ciudad después de casi morir de sed, y casi se volvió loco en la ciudad debido al facto de que las máquinas están invisibles.  Cuando salió, encontró otras personas como el, y se dio cuenta que esa fue lo que quería todo el tiempo.

Esta historia explica los deseos más profundos que tenemos como seres humanos.  Nosotros queremos que los demás nos entiendan, y a veces buscamos tan profundamente por esas cosas que perdemos nuestra perspectiva y empezamos a desear lo más profundo porque creemos que nos va a satisfacer.  Pero, como se ve en la historia, esas máquinas están invisibles, y no nos pueden ayudar ni traer la felicidad.  Creo que salimos a buscar la felicidad sin darnos cuenta de que esas cosas que nos hacen feliz ya están en nuestro alcance.
 
Aunque no me gusta mucho la película, me hace pensar en el conflicto que pasa en la nueva película de “Indiana Jones”.  Indiana sabe que las cosas de los extraterrestres están peligrosas, pero Irina quiere saber más y más de ellos.  Se mete en cosas en que no debía haber metido, y al final muere.  Ella buscaba cosas que eran “invisibles”, o sea, cosas que no eran de su mundo, y no la iban a hacer feliz.  Indiana entendió que las personas son más importantes que esas cosas, y al final queremos cosas que podemos entender, y personas con quien podemos relacionar.

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